Españoles a bordo del Titanic. Suplemento de  El Titanic a ambos lados del Atlántico

Panteón familiar Pérez de Soto en la Sacramental de San Isidro de Madrid. Sepultura de María Josefa. Localización:  justo la tumba de al lado esta marcada con la referencia M U 34 BIS

Tuve que realizar una profunda investigación para poder completar la primera entrega de ‘El Titanic a ambos lados del Atlántico’, después de editarlo y con la segunda entrega en proyecto, me pregunte:

« es posible que de 2208 personas que surcaban el océano  a bordo del coloso aquel fatídico 10 de abril de 1912 con destino a  Nueva York viajara algún español ? »

Pues, sí! diez para ser exacto:
Las hermanas Florentina y Asunción Durán i Moré, Julià Padró i Manet y Emili Pallàs i Castelló, cuatro catalanes que emigraban a Cuba; Encarnación Reynaldo, malagueña, no se sabe mucho de ella, quizás emigraba a America; Juan Monrós, de Barcelona, personal de servicio de restaurante del barco; Servando Oviés, asturiano, empresario textil; Victor Peñasco y Castellana, de Madrid, rico heredero; Maria Josefa Perez Soto esposa de Victor y Fermina Oliva y Ocaña, doncella de estos.

Todos ellos merecen ser mencionados pero solo trataremos a estas dos últimas sobrevivientes del catástrofe en este pequeño suplemento de ‘Tras los pasos de’ ya que nos basamos en viajes y visitas físicas sin profundizar demasiado en el suceso en sí.

Regueros 11, Madrid. Casa de Fermina Ocaña

Fermina Oliva Ocaña de Cuenca, se trasladó de muy joven a Madrid, vivía y trabajaba de costurera en su vivienda de la calle Regueros, cuando fue contratada como doncella por la adinerada pareja de recién casados Victor Peñasco y Castellana y Maria Josefa Perez Soto, para que les acompañase en su prolongadísima  luna de miel por Europa. Esta humilde costurera, entonces de 38 años, no podía ni imaginar que algo más de un año después viviría tal espantosa experiencia.

Serrano 27, Madrid. Casa de Maria Josefa Perez de Soto

Maria Josefa Perez Soto, entonces de 21 años, ensimismada en su romántica aventura de recién casada, cenando con su apuesto y joven marido Victor en un glamuroso restaurante parisino quedan cautivos ante la publicidad de un imponente trasatlántico, el mas grande jamás construido, que zarparía con destino Nueva York.

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23.40 del 14 de abril, comienza la cuenta atrás, en tan sólo poco más de dos horas y media no quedaría rastro de este gigante…

« Mujeres y niños primero »

Victor, Josefa y Fermina permanecen en cubierta a la espera de una plaza en uno de los botes. Josefa no tiene problema, su condición de pasajera de primera clase le asegura un lugar en el bote número 8 que muy a su pesar ocupa siendo “arrancada” de los brazos de su marido, el que ya había asumido que no correría la misma suerte.
El bote empezó su descenso cuando Fermina presa del pánico gritó desesperada y aterrada por un espacio que salvara su vida. Fue lanzada como un saco al regazo de las mujeres ya embarcadas.

Cementerio de la Almudena,136 45 B. Tumba de Casimira Fermina Oliva Ocaña

Así se alejaba el bote número 8 ocupado solo por mujeres, entre ellas una aterrada Fermina consolando a su señora Josefa mientras la melodía del himno ‘Nearer, my God, to thee’ se perdía en la distancia.

« Llegando a cierto lugar, se dispuso a hacer noche allí, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso por cabezal, y acostóse en aquel lugar. 12 Y tuvo un sueño; soñó con una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella »

Génesis 28:11-12