Antes de nada!
El siguiente texto en cursiva encabeza cada artículo que trata sobre gastronomía exótica. Si ya lo leiste anteriormente en otro post puedes ir directamente al artículo.

« Aunque siento un amor profundo por todos los animales debo de confesar que he comido prácticamente de todo lo que se mueve en el mundo. Esto me crea un gran conflicto, discuto conmigo mismo y nunca llego a un acuerdo. Me contradigo en mis propios argumentos y cambio de opinión constantemente. Debato lo que es bueno y malo, y lo que es peor y menos malo. Critico y lo hago, en realidad no me hace sentir orgulloso ni feliz pero imagino que soy como el vampiro recién convertido que no queriendo chupar sangre termina sucumbiendo por su debilidad. Y es que aunque alguna vez contemplé la posibilidad de no alimentarme de animales sería para mi naturaleza aún más conflictivo que hacerlo. Y como bien he dicho y repito, me contradigo en menos de dos lineas y como apasionado de la gastronomía me siento realizado cada vez que pruebo un producto o plato nuevo y me enorgullezco de haber probado todos aquellos alimentos catalogados como de exóticos aunque mire para otro lado y me horrorice con el mal trato, condiciones de vida y sacrificio que sufren estos infortunados.
El tema se tratará con respeto hacia las diferentes culturas, por lo que ningún post será encabezado con títulos como “10 platos que te harían vomitar” o “los platos más asquerosos del mundo”
Y para terminar un AVISO importante: ya puedes imaginar que te encontrarás, así que si eres una persona muy aprensiva y crees que lo leído o visto puede herir tu sensibilidad no lo leas »

Zorro Volador (Flying Fox)

Port Vila ofrece al turista una buena selección de restaurantes de cocina variada, destacando la francesa… si, si,… pero no estamos en ese Vanuatu, estamos en la remota Tanna, donde a diferencia de lo que dicen las guías yo no vi ni un restaurante. Sólo una docena de pequeñas tiendas de alimentación a lo largo de la calle principal de Lenakel, todas iguales, con bebidas sin refrigerar, las diez mismas latas de conserva y montañas de paquetes de los omnipresentes crackers.

Así que si no traistes la mochila llena de comida prepárate para hartarte de mojar estas “galletas” en litros de café negro aguado.

Si convives con una familia, además de todo eso, tu dieta se ampliará a ñame y taro para desayunar, almorzar y cenar, eso sí, que no falte el kava!

Ahora, si hay algo que podemos comer aquí sin arruinarnos a diferencia de en Port Vila, es el zorro volador. Claro, aquí no lo comerás marinado en vino tinto con ajo y hierbas aromáticas, aquí lo comerás cocido en agua con taro y ñame. Pero lo probarás sin disfrazar su sabor, como realmente lo comen en sus hogares y en compañía de locales.

Los chicos de Satu me llevaron de senderismo por la isla, cruzamos riachuelos, maleza,  caminos perdidos y playas. Mientras avanzábamos no dejaban de disparar con sus tirachinas a los frecuentes zorros voladores que cruzaban en el aire. Al principio, basándome en los recuerdos de mi infancia donde ningún niño acertaba ni a darle a una lata, no me preocupé mucho por la suerte de estos animales, no, hasta que vi como disparaban estos expertos cazadores.
Quería comer murciélago pero rezaba porque no hicieran blanco (yo y mis confrontaciones).

     

Pero no fue hasta que estuve con la tribu de los nakulamene cuando paseando por la villa vi una jaula con varios de ellos esperando a convertirse en cena.

A diferencia de los 30 dólares que marcan los menú de los restaurantes de Port Vila, yo sólo pagaría 5 por el que me cocinaría esa noche la mujer de Tom. Con mucho gusto lo compartí con toda su familia, así liberaría un poco el cargo de conciencia que me supuso el sacrificio de este pobre desafortunado.

Si te interesa saber más sobre Tanna y los nakulamene pincha el enlace El ritual del kava en Vanuatu