Desde siempre, he tenido mis propios “Titanes”, aquellos lugares que el mero hecho de mencionar u oír sus nombres me produce agitación y nerviosismo.
Esos destinos son mis metas como viajero, los que más ambiciono, y aunque podría sacrificar otros destinos que siento más débiles y acortar el plazo para conocerlos no lo hago, porque quiero cumplirlo como lo siento, cada uno de ellos en su debido momento.
Entre uno y otro quiero recorrer gran parte del mundo, para nunca terminar de acostumbrarme, dejar de sorprenderme y emocionarme como la primera vez.
Esos lugares son aquellos que aun estando allí no lo llegas a asimilar completamente por lo increíble que te parece y no es hasta que te marchas cuando empiezas a ver que fue real, pasan los años y con cierto orgullo y satisfacción  te vuelves a decir como si aún no lo creyeras « estuve allí! »

Uno de mis ‘ Doce Titanes’, sin mucho que decir que pueda ser práctico, solo con  el simple objeto de presentarlo y adularlo, es uno de los vértice del triángulo polinésio, la hechizante RAPA NUI, la Isla de Pascua.

Y es curioso que en esta pequeña isla perdida en el Pacífico, lejos de todo, que vista desde el aire no es más que un pequeño punto amarillo verdoso en un fondo infinito azul, pueda esconder tantas maravillas, lugares como los volcanes Rano Kau, Rano Raraku ‘La Cantera’, Ahu Akivi, La aldea de Orongo, las vistas de los motus, las cuevas como Ana Kakengay Ana Kai Tangata, la bonita playa de Anakena, los rincones que acoge Hanga Roa más otra docenas de enclaves arqueológicos y parajes naturales.

Conforme nos alejamos de la villa nos adentraremos en un interminable manto de un pasto color amarillo seco con puntas rojizas habitado por miles de caballos galopando en libertad.

Y cuando parece que ya lo has visto todo, y que nada puede superar tanta belleza, te encuentras atónito contemplando la sobrecogedora imagen de quince enormes e imponentes misteriosas esculturas mientras amanece.

Esta imagen no tiene parangón, hablamos de los increíbles Moais.

Dedicado a mis buenos y queridos amigos Iban Carlos y Denisse Carolina.