Es curioso que uno de mis lugares favoritos del mundo estuviera en uno de los paises que menos significaron para mí, y lo expreso asi porque no tuve conexión con él. Lo sentí como un espectador, alguien que contempla una bella postal pero sin estar en ella.

Kaikoura, en la isla sur de Nueva Zelanda, a 180 Km al norte de Christchurch

Pero hay una pequeña villa en la isla sur, un lugar especial y único. Realmente hermoso, creado en una sola gama de colores entre azulados y grises, y no es que me ponga poético, es que recuerda a esas cartas de colores que te muestran en las tiendas para que escojas el color de la pintura.
Este lugar es el mágico pueblo de Kaikoura, antiguo asentamiento maori, más tarde puerto ballenero y hoy en día plácido lugar localizado en un excepcional enclave natural donde poder tener dos de las experiencias más maravillosas que se pueda vivir en contacto con la naturaleza: avistamiento de ballenas y encuentros con delfines en libertad, sí, en libertad, de la única manera que deberia de ser.

Aquí comí el mejor ‘fish and chips’, probé el crayfish,  las fritadas de pauas y me hice adicto a  los helados Tip Top de boysenberry. Recorrí la península descalzo no se cuantas veces en ambas direcciones y paseé en bicicleta a traves de extensos prados verdes siempre bajo la atenta mirada de las omnipresentes vacas y ovejas. Persiguí Piwakawakas en pequeños bosquecitos de gigantes setas rojas como casas de gnomos, cascadas y helechos plateados. Recogí conchas de paua a lo largo de la costa y me familiaricé  con especias de aves marinas que antes nunca había visto ni oído hablar, entre ellas el majestuoso albatros.  Visité una colonia de  focas , jugué con sus curiosas crías en un arroyo y disfruté con el caminar de los simpáticos pingüinos. Tuve la fortuna de poder contemplar la respiración de un cachalote y la increible vision de sus aletas posteriores desapareciendo al sumergirse, el tranquilo nado de una ballena jorobada, familias de orcas navegando junto a nuestra embarcación  y si todo esto fuera poco, pude cumplir mi sueño de nadar con más de quinientos delfines en libertad.

Desde muy joven tomé conciencia sobre el crimen que estábamos cometiendo contra los delfines, no obstante deseaba con tantas ganas nadar junto a uno de ellos que tentado me vi en hacer mi ruin contribución personal a la explotación de estos maravillosos animales. Hoy me alegro infinitamente de no tener que lamentarme por haber tomado parte en tal indigna y vergonzosa  experiencia.

No puedo describir la gran emoción que sentí en medio del mar cuando docenas de delfines me rodeaban, se acercaban  rápidamente, me pasaban por todos lados. Yo gritaba, pataleaba, reía, lloraba… Que cosa más maravillosa y que afortunado me siento!

Y ni hablar de la visión del lomo de un enorme cachalote asomando en la superficie, con el mar en calma y en silencio. De vez en cuando la imagen y sonido del aire expulsado por su espiráculo y para terminar la emoción del ansiado momento cuando va rotando su cuerpo sumergiéndose en el agua  dejando ver su gran aleta antes de perderse dentro del mar. Inolvidable!

Si también es tu sueño y viajas por Nueva Zelanda, no dejes de regalarte una de las experiencias más grandiosas que jamas vivirás, merece la pena hasta el último centavo, lo dice alguien que lo hizo tres veces.

Aqui encontrarás toda la información actualizada. Reservas, horarios, precios…

Dolphin Encounter y Whale Watch

Además no dejes de:

  • Si decides a bañarte con cientos de delfines Dusky, elige la primera salida del día, así matarás dos pájaros de un tiro y podrás disfrutar del amanecer en el mar
  • Desplazarte a Ohau Stream Walk, a 27 km al norte de Kaikoura. Una experiencia única. Disfrutar viendo como juegan las crías de foca en un arroyo precioso. Si no dispones de un vehículo se puede ir fácilmente haciendo autostop,  o rentando una bicicleta en su hostel.
  • Comer Crayfish y paua patties enThe Original Kaikoura Seafood BBQ en el 85 Fyffe Quay. Desde el centro de Kaikoura hay que caminar a lo largo de  la calle principal Esplanade dirección sur, camino a la península. Son tres kilómetros de maravillosas vistas, así que te tomara todo el día llegar.
    Es un pequeño kiosco al borde de la carretera junto al mar, con un par de mesas al aire libre, a menos de 10 minutos andando de la colonia de focas .
  • Visitar la colonia Point Kean y disfrutar observando focas indiferentes a tu paso entre ellas y una gran variedad de peculiares aves que forman parte del paisaje. A 10 minutos caminando desde nuestro kiosco de crayfish.
    Esta colonia se encuentra justo al comienzo del camino de la Península.
  • El ópalo de los mares, hazte de una concha o joya hecha de Paua, nombre maori que se le da a este tipo de abulón exclusivo de NZ. Cómprala o consíguela. Alrededor de las propiedades suele haber conchas tiradas bajo los setos alrededor de los jardines, en tu hostel habrá de uso como ceniceros, en macetas o adornando cornisas de ventanas. Incluso las encontraras en la orilla de la playa.
    Paua y Kaikoura van de la mano desde que este lugar fue un asentamiento maorí.
  • Senderismo, recorre todo el perímetro de la Península. Mira al océano desde los acantilados, anda sobre la hierba, desemboca en un pequeño y frondoso bosque y sigue hasta South Bay. Cinco maravillosos kilómetros de naturaleza pura.

    El koru, símbolo maorí, es la forma basada en la espiral del  helecho, la que despliega y simboliza nueva vida, crecimiento, fuerza y paz. Ayuda a transmitir la idea de movimiento perpetuo, mientras que la bobina interior sugiere un retorno al punto de origen.

     

  • Alquila una bicicleta en tu hostel y pedalea por donde sea, pierdete entre los caminos como si fueras al Monte Fyffe. Granjas, vacas, ovejas, riachuelos, bosques…

Hay docenas de actividades más que hacer aparte de estas. En la oficina de turismo estarán encantados de ayudarte, son estupendos.

Yo trabajé a cambio de acomodación en el hostel de la encantadora Helen (siempre necesita ayuda).
De los mejores lugares que recuerdo haberme alojado. Lamenté mucho mi partida.

Dolphin Lodge Backpackers


RECOMENDACION PERSONAL
Un equipo de activistas profesionales se infiltra en  el Parque nacional de Taiji en Japón para realizar este sobrecogedor documental que muestra al mundo entero la  horrible matanza de 23000 delfines que realiza este pueblo cada año. Uno de los más impactantes e inimaginables crímenes de la historia contra la naturaleza.

TIENES QUE VERLO!!!