Casa de Blanca y Enrique. C/San Andres 1

« Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija, que ya jamás te podrá besar ni abrazar. Que mi nombre no se borre de la historia »

Julia Conesa

Aunque hayan corrido ríos de tinta nunca es demasiado para cumplir con la última  voluntad de Julia. Aquí en ‘mapa y lápiz’ tengo y aprovecho la oportunidad para honrar la memoria de 13 jóvenes, 13 valientes, 13 inocentes a las que arrebataron sus vidas en lo que se recuerda como uno de los episodios más tristes de la represión franquista.

– Luisa Rodríguez de la Fuente,18 años, sastre; Virtudes González García, 18 años, modista; Victoria Muñoz García, 18 años, activista; Adelina García Casillas, 19 años, activista; Julia Conesa Conesa, 19 años, modista; Carmen Barrero Aguado, 20 años, modista; Elena Gil Olaya, 20 años, activista; Dionisia Manzanero Salas, 20 años, modista; Ana López Gallego, 21 años, modista; Joaquina López Laffite, 23 años, secretaria; Martina Barroso García, 24 años, modista; Pilar Bueno Ibáñez, 27 años, modista; Blanca Brisac Vázquez, 29 años, pianista –

 El hecho

Carcel de mujeres de Venta. C/ Marques de Mondejar

Aun no tuvieron tiempo ni de reorganizarse las Juventudes Socialistas Unificadas tras la Guerra Civil cuando el sistema de represión franquista les dio caza y captura arrancando de raíz la posibilidad de una rebelión militar.

Torturaban hasta que delataban, generando una masiva ola de detenciones al más autentico estilo “caza de brujas” donde caía cualquiera por el simple hecho de simpatizar con los republicanos.

Entre todos ellos se encontraban estas 13 chicas que fueron encerradas en la cárcel de mujeres de Ventas junto a otras 4000 presas más en una prisión habilitada para 450 personas.

Condenadas a muerte junto con otras docenas de hombres más por un consejo de guerra como represalia por un suceso con el que no estaban relacionadas.

El 5 de agosto de 1939 fueron fusiladas  junto a la tapia del cementerio del Este.

Casa de Julia Conesa. C/ Galeria de Robles 5

« Querido, muy querido hijo de mi alma,
En estos últimos momentos tu madre piensa en ti. Sólo pienso en mi niñito de mi corazón que es un hombre, un hombrecito, y sabrá ser todo lo digno que fueron sus padres. Perdóname, hijo mío, si alguna vez he obrado mal contigo. Olvídalo hijo, no me recuerdes así, y ya sabes que bien pesarosa estoy.
Voy a morir con la cabeza alta. Sólo por ser buena: tú mejor que nadie lo sabes, Quique mío.
Sólo te pido que seas muy bueno, muy bueno siempre. Que quieras a todos y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor y tú tienes que ser un hombre bueno, trabajador. Sigue el ejemplo de tu papachín. ¿Verdad, hijo, que en mi última hora me lo prometes? Quédate con mi adorada Cuca y sé siempre para ella y mis hermanas un hijo. El día de mañana, vela por ellas cuando sean viejitas. Hazte el deber de velar por ellas cuando seas un hombre. No te digo más. Tu padre y yo vamos a la muerte orgullosos. No sé si tu padre habrá confesado y comulgado, pues no le veré hasta mi presencia ante el piquete. Yo sí lo he hecho.
Enrique, que no se te borre nunca el recuerdo de tus padres. Que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la enseñaron a mí. Te seguiría escribiendo hasta el mismo momento, pero tengo que despedirme de todos. Hijo, hijo, hasta la eternidad. Recibe después de una infinidad de besos el beso eterno de tu madre »

Blanca Brisac

Todo mi respeto y admiración a estas 13 chicas que lucharon por la justicia y libertad.

Cementerio de La Almudena. Madrid