Camboya 1975

Tras la guerra civil los Jemeres Rojos tomaron el control del país bajo el liderazgo de un monstruo, Pol Pot.
En el camino de la búsqueda de una utopía – la reconstrucción social desde el origen de la civilización -, ningún fin justificaría los medios llevados a cabo por este genocida que torturó y asesinó a un cuarto de la población de su mismo país.

– Me gustaría poder extenderme con el hecho histórico,  pero se aleja del propósito –

Chankiri, el Arbol de la Muerte

Podría pasar desapercibido a no ser por los cientos de variadas pulseras que cuelgan de su corteza. Su grueso tronco se inclina hacia un lado y sus largas ramas vencidas por el peso dejan sus  hojas al alcance de la mano.

Sobrecogedor. En ese momento dejó de existir para mi el resto de ese horrible campo de exterminio. No podía apartar la vista de él a diferencia de otros muchos visitantes que pasaban  lígeramente de largo, quizás por la aprensión que les suponía.

Posé las palmas de mis manos en su tronco y cerré los ojos, como si por ese medio pudiera comunicar con la memoria de ese viejo árbol. Había algo que me impedía alejarme. Me senté a reflexionar sobre lo acontecido en todo aquel lugar.

Vino a mi mente la leyenda del árbol del cerezo, la que daba un origen muy romántico al color de las flores. Cuenta que la sangre derramada por los samurais que cometían seppuku eran absorbidas por las raíces corriendo por el tronco hasta las ramas tiñendo las flores de rosa. Pero esta sangre provenía del honor y del amor.

Museo de Tuol Sleng

Los presos eran traídos aquí desde la S-21 para ser aniquilados. Los bebes eran arrancados de los brazos de sus madres. Entre llantos y gritos de desesperación implorando por piedad presenciaban lo más horrible que jamás verían sus ojos, como sus hijos agarrados por los pies eran balanceados y chocados cruelmente contra el Chankiri para luego ser tirados en una fosa común.

Si la leyenda japonesa fuera real no querría imaginar de que color sería la savia de este árbol alimentado de la sangre derramada por el odio y el horror.

Cogí una hoja de una de sus ramas para llevarla conmigo, así como hice con la del Arbol Bodhi, bajo el que Siddhartha Gautama alcanzó el Nirvana. Seguí el recorrido por el recinto sin dejar de mirar atrás. Cuando me marchaba, antes de cruzar la salida, comprendí que aquella hoja debería de quedarse allí, que aunque no sea supersticioso tanto dolor contenido en ese árbol dificilmente habría podido escapar de entre sus ramas y que nada bueno podía traer.

Localización

Museo de Tuol Sleng. El edificio que ocupó la S-21, la cárcel de seguridad donde fueron torturadas y asesinadas miles de personas.

Esquina St 113 y St 350

Campos de exterminio de Choeung Ek

Choeung Ex. A 8 kilómetros al sur de Phnom Penh.